domingo, 28 de octubre de 2012


ACCIDENTABILIDAD EN CHINA

Los accidentes de trabajo en China causaron 45.409 muertes en los tres primeros trimestres de 2012, lo que significa un descenso anual de 15.3 por ciento anual, informó hoy el organismo de seguridad en el trabajo del país.

Los accidentes de trabajo en China causaron 45.409 muertes en los tres primeros trimestres de 2012, lo que significa un descenso anual de 15.3 por ciento anual, informó hoy el organismo de seguridad en el trabajo del país.

Un total de 210.797 accidentes ocurrió de enero a septiembre, con una disminución de 21,3 por ciento anual, de acuerdo con información dada a conocer en una conferencia nacional sobre seguridad en el trabajo.

Fu Jianhua, jefe de la Administración Estatal de Seguridad en Minas de Carbón, indicó que en las minas del país murieron 1.146 personas y se registraron 650 accidentes en lo que va de este año.

Los decesos causados por operaciones ilegales representaron 46,5 por ciento del número total de muertes accidentales, dijo Fu.

El jefe de la Administración Estatal de Seguridad en el Trabajo, Yang Dongliang, subrayó en la conferencia la importancia de la seguridad en minas de carbón y añadió que la administración enviará grupos supervisores a 20 importantes distritos para iniciar revisiones específicas.

Las minas en China están entre las que se registran más muertes en el mundo, porque ocurren accidentes fatales frecuentes debido a la falta de regulaciones de seguridad y de conciencia sobre el tema.

Las autoridades pretenden cerrar este año 625 minas pequeñas.

 

domingo, 7 de octubre de 2012


Prevención y Seguridad.

Crisis (Samuel Chávez Donoso)

 

Es tradicional que en las empresas las palabras prevención y seguridad todavía se usen como sinónimos. Y, por lo mismo, es frecuente encontrarse con que se refieren a Programas de Seguridad o Programas de Prevención, indistintamente.

 

¿Es éste el caso de su empresa?

 

Desde luego que prevención y seguridad están muy relacionadas, están muy ligadas entre sí, tienen mucho que ver entre ellas, pero... ¡no son lo mismo! Surge, por lo tanto, la

necesidad de diferenciar estos dos conceptos.

Pero... ¿Cuál es la diferencia?

Una primera diferencia, básica y fundamental, nos hace entender que “Prevención es lo que se hace”, mientras que “Seguridad es lo que se logra”.

Es decir, nosotros no hacemos seguridad en las empresas; lo que hacemos es prevención y, dependiendo de lo que hagamos en materia de prevención, lograremos un determinado

grado o nivel de seguridad. ¿Le parece razonable?

Esta relación la entenderemos mejor si recordamos que la seguridad es: “un estado, en que el nivel de riesgos existentes se considera aceptable”; o bien, un estado en que los

riesgos existentes están bajo control”. Así sea que se trate de seguridad para las personas, para los bienes, para los procesos, para los ambientes de trabajo o para la misión de la empresa. ¿Y cómo se logra ello? A través de la prevención.

 

Prevención y Calidad

 

Pero prevención es un concepto y un valor que trasciende los límites del tradicional campo de acción de la Seguridad.

Sólo a modo de ejemplo, quisiera recordarle que los principales tratadistas del tema de la calidad, afirman sin reservas que “el principio fundamental de la Calidad… ¡es la

Prevención!”. Así se desprende, por lo demás, de la literatura de Deming, Juran, Ishikawa, Imai, etc. Y, tanto es así, que el afamado especialista a nivel mundial Philip Crosby, destaca a la Prevención como uno de Los Cuatro Principios Absolutos de la Calidad.

Y ello es fácil de entender y de aceptar cuando reconocemos que el mero avance desde el control de calidad (post-proceso) a un énfasis en el aseguramiento de la calidad (in-proceso), hizo indispensable incorporar un enfoque preventivo en el proceso para, precisamente, asegurar la calidad.

Más indispensable aún es la prevención cuando lo que se pretende o dice pretender en muchas empresas es lo que se ha dado en denominar calidad total.

Quiero aprovechar aquí de destacar dos afirmaciones de Philip Crosby, que me parecen de suma importancia.

Cuando le preguntaron “¿Cuál considera que es el pensamiento más importante de la filosofía que usted sustenta sobre la calidad?”, él respondió: “El pensamiento que les

dará mejores resultados es la prevención, porque es ella la que permite causar un trabajo libre de defectos”.

También se le preguntó acerca de las diferencias entre su filosofía de la calidad y las del Dr. Deming y de los demás gurúes de la calidad. Un tanto molesto, él respondió: “No es posible que a personas con la experiencia que tenemos el Dr. Deming, el Dr. Juran y yo, traten de colocarnos en cubículos con etiquetas específicas como en un zoológico.

¡Todos creemos que el problema de la calidad es responsabilidad de los directivos! ¡Y todos creemos que la prevención es la forma de resolverlo!”

domingo, 23 de septiembre de 2012

sábado, 8 de septiembre de 2012


LA MEJOR PREVENCION ES AQUELLA QUE FORMA PARTE INHERENTE DE LA CULTURA DE LA EMPRESA

ALEJANDRO PRIETO HERRERO

Muchos de nosotros al oír hablar de la prevención de riesgos laborales reaccionamos con disgusto al recordar a un grupo de impertinentes que nos viene a recordar como tenemos que realizar nuestras tareas diarias de la forma más segura posible, “como si yo no lo supiera”, olvidando que la tarea de esa persona no es otra que mejorar, proteger y asegurar la integridad y salud en nuestros puestos de trabajo. Afortunadamente esa percepción está cambiando y cada vez hay mayor conciencia en la necesidad de la prevención tanto por parte de las empresas como por parte de los trabajadores.

En mis más de diez años de experiencia he podido ver actitudes de todo tipo, desde el empresario que solo quiere evitar la sanción hasta el que hace de la seguridad de sus empleados una prioridad, desde el trabajador proactivo preocupado por su seguridad y la de sus compañeros hasta el que protesta porque las nuevas medidas de protección le impiden hacer su tarea como siempre la ha hecho, incapaz de comprender que el objetivo fundamental es su propia protección.

Cuando acudo a ver a muchos clientes les suelo contar la experiencia vivida en una importante empresa española en donde estábamos adecuando una máquina de carpintería, por su función una de las más peligrosas. Fuimos a poner una protección que debido a la complejidad de la máquina no era fácil. Hicimos las pruebas y comprobamos que no podíamos ponerla por lo que decidimos ir al taller a modificarla e instalarla al día siguiente. Le estábamos comentando esta incidencia al responsable de prevención de la empresa cuando se nos acerca un operario que utiliza a diario esa máquina a preguntar para qué sirve esa protección, cuestionando su utilidad, pues según él los accidentes se producen porque no se sabe utilizar la máquina. Tras un breve intercambio de opiniones nos retiramos a nuestro taller a hacer los trabajos que teníamos pendientes.

Al día siguiente volvimos a la empresa a instalar las protecciones que habíamos adaptado en nuestro taller, preguntamos por el operario que manejaba la máquina y que al día anterior había cuestionado la eficacia de las protecciones y nos dicen que había sufrido un accidente en esa misma máquina que él tan bien conocía y para la que no eran necesarias las protecciones de seguridad. Nos quedamos perplejos y disgustados, lamentando que no hubiésemos podido poner esa protección el día antes y que hubiese evitado ese accidente. Aun así y después de lo ocurrido se nos acerca un compañero del operario accidentado cuestionando nuevamente la eficacia de las protecciones que estamos instalando, que son un gasto innecesario y que por la naturaleza de la fábrica el que haya un accidente de vez en cuando es normal. Le recordamos lo ocurrido con su compañero y él nos cuenta todos los accidentes que ha sufrido a lo largo de su vida, que eran muchos, cómo si estos formasen parte del trabajo y que la causa principal se debe a distracciones y que son inevitables. Atónitos ante lo que estábamos escuchando terminamos el trabajo y nos marchamos.

Así pues, regresamos a esa empresa al año siguiente y coincidimos con el trabajador accidentado, afortunadamente ya recuperado. Hablamos con él y nos reconoció la peligrosidad de su trabajo y que si hubiese estado la protección que pusimos el día después de su accidente este nunca se hubiese producido. Era sorprendente el cambio experimentado en la actitud del trabajador siendo el primero en respetar todas las normas de seguridad de la empresa e instar a sus compañeros al cumplimiento de las mismas. Es una pena que este cambio fuese consecuencia de un accidente, pero como muchas veces ocurre no es hasta que ocurre alguna tragedia que no nos concienciemos de la imprevisibilidad de un accidente, de las tareas inherentes a nuestro trabajo y el peligro que este conlleva, siendo la observancia de las normas de seguridad la única manera de minimizarlos.

Podría seguir contando un sin fin de anécdotas recogidas en todos estos años de desempeño profesional, pero no es mi intención aburrir a la audiencia extendiéndome innecesariamente. Solo terminar haciendo una pequeña reflexión a modo de conclusión a lo descrito anteriormente y es que la mejor prevención es aquella que forma parte inherente a la cultura de la empresa. Esto que es tan fácil de decir y tan obvio es en realidad lo más difícil, pues implica cambiar la cultura de empresa y sus costumbres en muchos casos fuertemente arraigada entre los directivos y los trabajadores resultando muchas veces una tarea de titanes. Sólo con un equipo preparado, motivado y experimentado es posible. Por último y cómo reflexión final, animarlos a todos en perseverar en la mejora de la seguridad laboral y recordar que la mejor recompensa es volver a casa después de una jornada de trabajo es en el mismo estado en que salimos de ella.

lunes, 27 de agosto de 2012


LA ACTITUD PREVENTIVA

La actitud personal de cada individuo frente a la prevención de riesgos es decisiva y sólo conociendo bien cada riesgo, comprendiendo a fondo la medida de prevención que corresponde y asumiendo su parte de responsabilidad preventiva en la organización, se consigue un comportamiento adecuado y unos resultados tangibles. En esta ficha se analizan los factores que pueden influir, principalmente, en la actitud preventiva de los trabajadores, lo que probablemente conduce a tener que abordar problemas ocultos de organización o de responsabilidad en el seno de la empresa.

 Obstáculos para un comportamiento seguro

El ser humano siempre está ocupado en mantener su equilibrio interior, ya que las contradicciones entre distintas informaciones o entre lo que piensa y lo que hace le generan una tensión interna.

Dependiendo de la intensidad y de la situación, este deseo de ausencia de contradicción interna puede ser un motivador, pero también un freno a los cambios. La contradicción existente en el ámbito de la seguridad entre la idea de que “nadie quiere ser víctima de un accidente” y el “frecuente comportamiento arriesgado en el trabajo” se debe analizar con detalle y reflexionar sobre los obstáculos que evitan vencer esta contradicción:

Obstáculo 1. El trabajador puede tener una idea de falsa seguridad

Es necesario sentirse amenazado para que surja el sentimiento de inseguridad y, en general, lo primero no ocurre o se ve lejano, llevando a una falsa seguridad.

Obstáculo 2. El trabajador conoce el riesgo, pero piensa que no puede hacer nada

Es necesario convencer de poder actuar contra el riesgo y persuadir de poner en marcha de forma constante una determinada medida de seguridad. De lo contrario, el trabajador minimiza el peligro para reducir el malestar que le genera conocer el mismo sin concienciarse de la solución.

 Obstáculo 3. Un método seguro de trabajo entra en conflicto, a menudo, con otras necesidades

En general, no se experimenta sólo la necesidad de mantenerse indemne y en buena salud, sino que también se quieren obtener otras fuentes de satisfacción como: cumplir con el trabajo, ser valorado por colegas y superiores, sentirse bien en su entorno, tener buena imagen, etc. Antes de actuar se valoran, en general, las consecuencias posibles y se elige la actitud que proporciona más efectos positivos que negativos. En este momento, otras necesidades pesan quizás más sobre la decisión que una actitud de acuerdo a la prevención, ya que los accidentes son acontecimientos raros y, en consecuencia, se piensa que es improbable que sucedan.

 Obstáculo 4. La experiencia, a veces, conduce a una pista falsa

Las buenas y malas experiencias influyen en el comportamiento humano. Formas de comportamiento que han sido ventajosas una vez se repetirán en situaciones similares. Con el tiempo se transforman en hábitos. En caso de fracaso pasa lo contrario: situaciones y formas de comportamiento que han presentado inconvenientes se evitarán en el futuro. En materia de seguridad en el trabajo no se puede uno fiar apenas de este proceso natural de aprendizaje: por regla general aprovechamos muy poco las ventajas de un modo de trabajo seguro pues, en general, no pasa nada. Contrariamente, a menudo genera inconvenientes y son ligados a gastos suplementarios y limitaciones personales. En la mayoría de los casos no hay daño en un comportamiento contrario a la seguridad, pero es muy posible que, por otro lado, haga ganar tiempo.

 ¿Cómo reconocer dónde se bloquea la acción preventiva?

 Es primordial reconocer dónde existe el bloqueo de la acción preventiva, conociendo ya los obstáculos existentes. Si se descubre lo que induce a una persona o a un grupo de personas a comportarse de forma opuesta a la seguridad en una situación determinada, se pueden aplicar las medidas que convienen en ese punto preciso.

Sólo el diálogo con las personas afectadas indicará lo que les motiva a hacer o no hacer alguna cosa, escuchándolas con atención y dando pruebas de comprensión sobre sus reflexiones y necesidades personales. Los trabajadores deben darse cuenta de que se les toma en serio, que la empresa adopta un comportamiento coherente y que se trata de su propia seguridad y de la de los demás.

Fuente : INSHT (España)